PROYECTO TUNNING

Rediseño Curricular en Europa: El Proyecto Tuning

El proyecto Tuning Educational Structures in Europe (Tuning Project), patrocinado por la Comisión Europea, se inició el 4 de mayo de 2001 para avanzar en el diseño curricular por competencias. Sus primeros resultados ya están disponibles.     
La Declaración de Bolonia de junio de 1999 aboga por la creación, para 2010, de un espacio europeo de enseñanza superior coherente, compatible y competitivo, que sea atractivo para los estudiantes europeos y los estudiantes y académicos de otros continentes. Los ministros europeos de Educación determinaron en Bolonia seis líneas de acción, a las que añadieron otras tres en mayo de 2001 en Praga:
1. Adopción de un sistema de titulaciones fácilmente reconocibles y comparables
2. Adopción de un sistema basado esencialmente en dos ciclos principales
3. Establecimiento de un sistema de créditos
4. Promoción de la movilidad
5. Promoción de la cooperación europea en el control de calidad
6. Promoción de las dimensiones europeas en la enseñanza superior
7. Aprendizaje permanente
8. Instituciones y estudiantes de enseñanza superior
9. Promover la atracción del Espacio Europeo de Enseñanza Superior
El proceso de Bolonia no sólo se dirige a los Gobiernos nacionales, responsables de los sistemas de educación en sus respectivos países, sino también al sector de la educación superior, a cada universidad en particular y a sus asociaciones y redes. Antes de que sus Gobiernos les obliguen a hacerlo, muchas universidades han empezado a preparar en sus instituciones reformas inspiradas en dicho proceso.
De hecho, en marzo de 2001, las universidades europeas declararon en la Convención celebrada en Salamanca que: "Las Instituciones de Enseñanza Superior son conscientes de que los estudiantes necesitan y reclaman titulaciones que les sirvan realmente para seguir estudios o ejercer una carrera en cualquier parte de Europa. Las Instituciones con sus respectivas organizaciones y redes reconocen la responsabilidad y el papel que les incumbe a este respecto y reiteran su propósito de organizarse para lograrlo respetando el principio de la autonomía universitaria". Asimismo, afirmaron que: "Las Instituciones de Enseñanza Superior apoyan una dinámica de creación de un marco para regular la compatibilidad de las cualificaciones basado esencialmente en la distinción entre dos ciclos de estudios: de pregrado y de postgrado".
La respuesta de la universidad mediante el proyecto "Tuning"
En el verano de 2000, un grupo de universidades aceptó colectivamente el reto formulado en Bolonia y elaboró un proyecto piloto denominado "Tuning - Sintonizar las estructuras educativas de Europa". Los integrantes del proyecto pidieron a la Asociación Europea de Universidades (EUA) que les ayudara a ampliar el grupo de participantes, y solicitaron a la Comisión Europea una ayuda financiera en el marco del programa Sócrates.
El proyecto Tuning aborda varias de las líneas de acción señaladas en Bolonia y, en particular, la adopción de un sistema de titulaciones fácilmente reconocibles y comparables, la adopción de un sistema basado en dos ciclos y el establecimiento de un sistema de créditos. El proyecto Tuning contribuye también a la realización de los demás objetivos fijados en Bolonia.
Más concretamente, el proyecto se propone determinar puntos de referencia para las competencias genéricas y las específicas de cada disciplina de primer y segundo ciclo en una serie de ámbitos temáticos: estudios empresariales, ciencias de la educación, geología, historia, matemáticas, física y química. Las competencias describen los resultados del aprendizaje: lo que un estudiante sabe o puede demostrar una vez completado un proceso de aprendizaje. Esto se aplica a las competencias específicas y a las genéricas, como pueden ser las capacidades de comunicación y de liderazgo. El personal universitario, los estudiantes y los empleadores han sido consultados sobre las competencias que esperan encontrar en los titulados.
Las competencias se describen como puntos de referencia para la elaboración y evaluación de los planes de estudio, y no pretender ser moldes rígidos. Permiten flexibilidad y autonomía en la elaboración de los planes de estudios pero, al mismo tiempo, introducen un lenguaje común para describir los objetivos de los planes.
Unas 100 instituciones, representativas de los países de la UE y del EEE, han participado en la primera fase del proyecto (2000-2002), que ha sido coordinado por las universidades de Deusto (España) y Groningen (Países Bajos). El proyecto Tuning se apoya en anteriores experiencias de cooperación realizadas en el marco de los Proyectos de redes temáticas de Sócrates-Erasmus y de los proyectos piloto ECTS. Se espera que los resultados de Tuning revistan interés para los sistemas, las instituciones y los programas de educación superior en toda Europa.
Se ha escogido el término Tuning (afinar en términos musicales) para el proyecto con la intención de transmitir la idea de que las universidades no pretenden armonizar sus programas de titulación, ni ningún tipo de planes de estudios europeos unificados, obligatorios o definitivos, sino simplemente fijar puntos de referencia, convergencia y comprensión mutua. Desde el principio del proyecto Tuning se ha perseguido ante todo proteger la rica diversidad de la educación europea, y no se pretende en absoluto restringir la autonomía del mundo académico y de los especialistas de cada disciplina, ni menoscabar a las autoridades académicas locales y nacionales.
La metodología Tuning
En el marco del proyecto Tuning, se ha elaborado una metodología que tiene como fin entender los planes de estudios y hacerlos comparables. Se han elegido cuatro grandes ejes de acción:
1) competencias genéricas, 2) competencias disciplinarias específicas, 3) el papel del sistema ECTS como sistema de acumulación, y 4) la función del aprendizaje, la docencia, la evaluación y el rendimiento en relación con el aseguramiento y la evaluación de la calidad. Durante la primera fase de Tuning se ha hecho especial hincapié en los tres primeros ejes, y se ha prestado menos atención al cuarto, debido a problemas de tiempo, pero este último ocupará un lugar preeminente en la segunda fase del proyecto (2003-2004).
En cada eje se ha trabajado siguiendo un proceso definido. El punto de partida consistió en información actualizada sobre la situación a escala europea. A continuación se reflexionó sobre esta información, que fue debatida por equipos de expertos en los siete ámbitos temáticos relacionados. El trabajo de estos equipos, validado por las redes europeas correspondientes, facilitó la comprensión, el contexto y las conclusiones que podrían ser válidas a escala europea. Los cuatro ejes de acción permitirán a las universidades "afinar" sus planes de estudios sin perder su autonomía y su capacidad de innovación.
Fase II de Tuning
La segunda fase del proyecto (2003-2004) se basa en los resultados de la primera (2000-2002). En esta segunda fase, el proyecto consolidará sus resultados junto con una serie de interesados (asociaciones profesionales, empleadores, agencias de aseguramiento de la calidad, etc.), ampliará su campo de acción a los países candidatos y a los que se encuentran en vías de adhesión, así como a otros ámbitos (interdisciplinario y disciplinas orientadas hacia el mundo del trabajo), y transferirá su metodología a las redes temáticas Sócrates-Erasmus. La Fase II del proyecto prestará especial atención al cuarto eje de acción: la función del aprendizaje, la docencia, la evaluación y el rendimiento en relación con el aseguramiento y la evaluación de la calidad.
Un objetivo más general del proyecto Tuning es servir de plataforma para el intercambio de experiencias y conocimientos entre países, instituciones de educación superior y personal en lo que se refiere a la aplicación del proceso de Bolonia a escala europea, con el fin de facilitar una mayor transparencia de las estructuras educativas e impulsar la innovación, mediante la comunicación de las experiencias y la determinación de buenas prácticas, al objeto de generar la convergencia en la educación superior en Europa.
Para ello, el proyecto Tuning actuará de forma coordinada con todos los agentes que participan en el proceso de ajuste de las estructuras educativas europeas: universidades y personal universitario, estudiantes (ESIB), Conferencias de Rectores (EUA), EURASHE, agencias de aseguramiento y acreditación de la calidad (ENQA), los centros ENIC-NARIC, el grupo de seguimiento de Bolonia, los ministerios de educación, la Comisión Europea, los empleadores y las asociaciones profesionales.
Actividades de la Fase II
Validación y consolidación
El ajuste más preciso de los resultados de los ejes 1 y 2 (determinar los puntos de referencia para las competencias genéricas y competencias disciplinarias específicas del primer y segundo ciclo de las titulaciones, incluidos los descriptores de nivel) en las siguientes disciplinas: estudios empresariales, ciencias de la educación, geología, historia, matemáticas, química y física. Estos puntos de referencia para planes de estudios basados en competencias acordadas facilitarán el reconocimiento y la integración europea de las titulaciones. Deberán introducirse también para el funcionamiento de la enseñanza a distancia y el aprendizaje permanente.
Validación de los resultados de los ejes 1 y 2 junto con los principales interesados: universidades, empleadores, asociaciones profesionales, estudiantes y agencias de aseguramiento y acreditación de la calidad, centros de información sobre el reconocimiento académico.
Asociación de las redes temáticas Sócrates-Erasmus existentes, haciéndoles partícipes de los resultados y experiencias del proyecto piloto Tuning para su ulterior actualización y utilización dentro de dichas redes, que operan como plataformas de consulta con otros interesados.
Nuevas actividades
Un mayor ajuste de la metodología general para medir la carga del trabajo desarrollado como parte de la fase I de Tuning, para conseguir que sea funcional y para probarla en el plano de los ámbitos temáticos.
Establecimiento de un vínculo entre competencias y créditos ECTS, al objeto de probar el uso del sistema ECTS como instrumento para la elaboración de planes de estudio.
Desarrollo del papel de los diferentes enfoques en lo que se refiere a la docencia, el aprendizaje, la evaluación y el rendimiento, en el marco de la elaboración de planes de estudio.
Nuevos socios, nuevos ámbitos
Abrir el proceso Tuning a más universidades.
Abrir el proceso a instituciones de los países en vías de adhesión y los países candidatos.
Determinar las competencias genéricas y las específicas de cada disciplina (capacidades, conocimientos, contenido) en dos nuevos ámbitos: enfermería (ciencias aplicadas) y estudios europeos (estudios interdisciplinarios) y, al hacerlo, crear dos nuevas redes europeas que puedan presentar ejemplos de buenas prácticas, fomentando la innovación y la calidad en la reflexión y el intercambio conjuntos, incluso para ámbitos comparables.
Participación en la Fase II
En la primera fase se seleccionaron básicamente universidades según el concepto tradicional, con lo que se pretendía cotejar más fácilmente los ámbitos temáticos seleccionados y tener un tipo de institución comparable en los diferentes países. Para evitar posibles complicaciones adicionales del proyecto, se seleccionaron ámbitos temáticos bien delimitados en siete campos científicos. Se esperaba que así resultara más fácil la evaluación comparativa de los perfiles profesionales y de los resultados deseados, en términos de conocimientos, capacidades y competencias.
Una vez que este enfoque ha demostrado su eficacia, se plantea el nuevo reto de aplicar los resultados del proyecto Tuning a diferentes tipos de ámbitos temáticos. En la segunda fase, la metodología Tuning se aplicará en dos nuevos ámbitos temáticos: un programa interdisciplinario para el que se han seleccionado los estudios europeos, y una ciencia aplicada, para la que se han elegido los estudios de enfermería. Ambos deberán servir de ejemplo para tipos comparables de ámbitos temáticos. Otra tarea fundamental será hacer que participen instituciones de los países en vías de adhesión y los países candidatos.
En consecuencia, el núcleo actual, formado por unas 100 instituciones, se ampliará con otras 30, quince de las cuales provendrán de los países en vías de adhesión y los países candidatos. A mediados de diciembre de 2002 se publicó una convocatoria para la participación en dos nuevos ámbitos temáticos: estudios europeos y enfermería. La convocatoria fue distribuida con el apoyo de las agencias nacionales, los centros NARIC, la Asociación de la Universidad Europea (EUA), y la Asociación Europea de Instituciones de Enseñanza Superior (EURASHE). Los siete grupos existentes han sido ampliados con un nuevo miembro de cada país en vías de adhesión y de cada país candidato, que ha sido propuesto por las redes temáticas y los grupos de área del Tuning.
Información complementaria
Los documentos de la conferencia de clausura, celebrada en Bruselas el 31 de mayo de 2002, el informe final y las conclusiones de la Fase I del proyecto Tuning, publicados en enero de 2003, así como otras informaciones, pueden obtenerse en los sitios web de las dos universidades coordinadoras:
Universidad de Deusto, Bilbao (España): www.relint.deusto.es/TuningProject/index.htm
Universidad de Groningen (Países Bajos): www.let.rug.nl/TuningProject/index.htm 



SEGUNDA  PARTE
L a semana pasada introducimos el tema con una referencia general al proceso de construcción del espacio europeo de la educación superior (EEES). Hicimos notar que, más allá de los avances logrados en el consenso interministerial, el problema de la implementación se sitúa tanto en el plano de las políticas y acciones que siguen los gobiernos nacionales para acercarse a los propósitos de la convergencia europea, como en el terreno de las iniciativas de las universidades para diseñar y operar los instrumentos que permitan concretar los enfoques desarrollados en el proceso.
Porque una cosa es convenir, por ejemplo, que la educación superior dentro del espacio europeo debe establecer, para cada área de conocimiento, disciplina y programa, las “cualificaciones” y “competencias” que los estudiantes habrán de adquirir en el proceso educativo, y otra muy diferente es que las universidades y el resto de las IES se pongan de acuerdo en reformar sus planes y programas de estudio según tal orientación. No menos importante, se requiere un común acuerdo entre las instituciones, las asociaciones y gremios profesionales, y el sector de empleadores, sobre las cualificaciones y competencias deseables. Como se puede advertir, el reto es complejo y amerita esquemas de trabajo y comunicación con tiempo y recursos suficientes para lograr resultados significativos.
Con ese razonamiento, desde el año 2000, es decir apenas lanzada la iniciativa del Proceso de Bolonia, un grupo de IES europeas, encabezadas por las universidades de Deusto (España) y Groningen (Holanda) hizo llegar a la Comisión Europea (CE) el proyecto titulado “Tuning Educational Structures in Europe”, que podría traducirse como “Armonización de estructuras educativas en Europa”, aunque la documentación oficial aclara que, por acuerdo del grupo participante y por razones de identidad, se ha preferido mantener en todas las traducciones la denominación en inglés. Una primera fase del proyecto, a ser realizada en el periodo 2001-2002, fue aprobada por la CE y dotada con fondos del programa Sócrates-Erasmus. Posteriormente se confirmaron renovaciones bianuales para las fases II y III.
Como tal el proyecto Tuning se propone llegar conjuntamente a “puntos de referencia” comunes que guíen, sin obligar, a la reforma de planes y programas en el sentido apuntado. Su primera fase se concentró en la exploración de cuatro “líneas de enfoque” sobre el tema de las competencias: competencias genéricas; competencias específicas de las áreas temáticas (habilidades, conocimientos y contenido); el papel de Sistema Europeo de Transferencia de Créditos (ECTS, por sus siglas en inglés), y enfoques de aprendizaje, enseñanza y evaluación en relación con la garantía y control de calidad.
Se convino, además, una estructura básica de áreas disciplinarias sobre las que sería aplicado el enfoque de competencias. Tal estructura consta de un círculo interno y otro externo de disciplinas e instituciones. Al primero corresponden las áreas de administración de empresas, educación, geología, historia y matemáticas, cuyo trabajo ha sido desarrollado en comisiones integradas por especialistas de 76 IES europeas. A este conjunto se añaden las redes de física y química en las que participan una veintena de instituciones más. El círculo externo se conforma con los denominados “grupos de sinergia”, encargados de las áreas de lenguas, desarrollo humanitario, derecho, medicina, ingenierías y ciencias veterinarias. En este segundo grupo participaron las instituciones y grupos de especialistas que se agregaron al Tuning en fecha posterior a la etapa inicial del proyecto.
Con el propósito de identificar las competencias genéricas y específicas, el proyecto encuestó a graduados, empleadores y académicos de las áreas temáticas del “círculo interno” de 101 departamentos universitarios en 16 países. Los cuestionarios fueron respondidos por más de siete mil personas, de las cuales más de cinco mil graduados y aproximadamente un millar de empleadores y otro tanto de académicos. En cuanto a las competencias genéricas, el instrumento pidió jerarquizar una treintena de éstas, previamente definidas por el equipo de investigación del proyecto.
En el Informe Final de la Primera Fase (2001-2002) se consigna el resultado según el cual las competencias generales de mayor importancia son, en orden de importancia, las siguientes: la capacidad de análisis y síntesis; la capacidad de aprender; la habilidad para resolver problemas; la capacidad de aplicar el conocimiento; la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas; la preocupación por la calidad; las destrezas para manejar la información y la capacidad de trabajar autónomamente y en grupo.
Viceversa, las menos importantes, de acuerdo a la respuesta de los encuestados, serían: la comprensión de las culturas y costumbres de otros países; la valoración de la diversidad y el multiculturalismo; la habilidad de trabajar en un contexto internacional; el liderazgo; las destrezas investigativas; el conocimiento de diseño y gestión de proyectos y el conocimiento de un segundo idioma.
Al respecto, los redactores del informe llaman la atención sobre varios aspectos. En primer lugar, la notable coincidencia entre graduados, empleadores y académicos acerca de la primacía del logro de capacidades y destrezas de orden cognitivo e instrumental. En segundo lugar, el hasta cierto punto sorprendente desprecio sobre la dimensión intercultural e internacional de la educación superior. El informe también consigna las competencias específicas de las áreas disciplinarias participantes. De ello nos ocuparemos la próxima semana.